Plaza Artigas

La ciudad de Salto, nacida entorno a la Plaza Treinta y Tres, durante el siglo XIX va a expandirse paulatinamente hacia el este. Este sentido del crecimiento responde a una lógica geográfica, por la preferencia de las tierras altas para continuar la urbanización. El crecimiento de la ciudad sigue el sentido este-oeste que marca la cuchilla entre los dos arrollos, el Ceibal y el Sauzal. En el punto más elevado de la ciudad, a seis manzanas de la antigua “Plaza Treinta y Tres” se estructurará una nueva plaza, la “Plaza 18 de Julio”. Por su reciente creación será conocida popularmente como “la Plaza Nueva”, la que más tarde se transformará en la Plaza Artigas.

En 1930.

Se festeja el centenario de la Jura de la Constitución de la República, los actos se realizan justamente en la Plaza 18 de Julio, que tiene por nombre la fecha de referencia del hecho histórico. Dentro de los homenajes correspondientes a la fecha, la colectividad brasileña dona a la ciudad una fuente escultórica en piedra que será instalada en la plaza y que será conocida popularmente como “la bella y la bestia”.

En la oportunidad se manifiesta el interés de que la plaza que hasta ese momento había tenido solamente un destino de paseo y entretenimiento (a manera de ejemplo en ella se hacían carreras de sortija), tuviera también su sentido simbólico-histórico. Se determina que en la plaza se erijirá un gran monumento al prócer José G Artigas, para lo cual el escultor Edmundo Prati será encargado del cometido.

En 1940: Monumento a Artigas.

Para la creación del monumento se creó una entidad llamada “Comité Ejecutivo Monumento al General José Gervasio Artigas” para la cual se designa al señor Juan B. Hualde como presidente, el señor Napoleón Pereira Machado como vicepresidente, presbítero Eduardo Schollinsky, al ingeniero agrimensor Julio G. Soto como secretarios, a Clemente E. Pradines como tesorero, y a Ernesto Popelka como pro tesorero.

El escultor Edmundo Prati, resolvió presentar al héroe en el apogeo de su vida. Lo pensó «joven y fuerte, vigoroso y severo», así lo describió en su plan de trabajo y lo puso encima de un caballo «como anduvo en la vida y como van los héroes». Una estatua ecuestre ya avanzado el siglo XX era casi un anacronismo, pero resultaba difícil convertirlo en señor de a pie, porque lo sacaba de contexto. Lo que hizo Prati fue manejar la imagen romántica y elaboró un conjunto escultórico de tres piezas. Las tres fueron fundidas en Italia. En una primera etapa las realizó en su taller en Trento en un tamaño de un tercio del tamaño final, por razones de espacio, luego en Florencia en un local amplio realizó las definitivas.
Los bronces viajaron a bordo del vapor «Drakusrrito». Artigas a caballo, el Blandengue y el Gaucho conformaron la trilogía de hacedores del proyecto oriental.

El 29 de setiembre de 1940 se inauguró el monumento a Artigas. A dicha inauguración asistió el Presidente de la República Gral. Baldomir, ministros y embajadores; hubo masiva concurrencia popular; las fuerzas de tierra y mar rindieron honores; el Presidente del Comité Ejecutivo Pro Monumento Sr. Hualde pronunció un discurso; se entonó el Himno Nacional mientras se quitaba el velo que cubría la estatua. Luego se realizó un desfile militar por calle Uruguay.

En 1950.

En 1950, año del centenario de la muerte de Artigas, la Junta Departamental de Salto cambia el nombre de la Plaza, nombrándola “Plaza Gral. José Gervasio Artigas”, el 12 de noviembre.

Entorno edilicio.

Los edificios más destacados que enmarcan la plaza son los de la Catedral San Juan Bautista, la sede de la Curia de Salto, La Biblioteca Municipal, El Gran Hotel Salto, y una serie de casas sobre calle Artigas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, donde se destaca el Consulado Argentino, sobre calle Uruguay y calle 18 de Julio conviven construcciones de ese período y edificios de las décadas entre 1930- 1960.

 

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