Voces del Larrañaga

Las historias de un Teatro
Larrañaga estaba tan hermoso, tan encantandor, que al pensar en él llenaría
un diario, si es que en uno sólo, pudiera expresar todo lo que se
agalopa a la mente tan pronto como fijo en él el pensamiento …!
El Teatro, ayer, se había convertido en un palacio encantado …

Tribuna Salteña, 20 de julio de 1907

En la exposición Voces del Larrañaga presentamos nuevos resultados del trabajo de investigación del Centro de Investigación en Artes Musicales y Escénicas del Litoral Noroeste (CIAMEN), a la vez que una nueva mirada sobre las actividades y la inserción de este Teatro en la vida de la región. En Llegar al Larrañaga, hace un año, una selección de documentos, sobre todo de programas de mano y afiches, nos permitió establecer una tipología de espectáculos y rescatar un perfil del Teatro que lo muestra con una extraordinaria riqueza, tanto en la variedad de actividades como en su integración en un amplio circuito regional que lo vincula con teatros de las dos orillas del Río Uruguay y con teatros montevideanos.
La elección de los programas de espectáculos como centro de la primera exposición estuvo basada en la variedad y abundancia de información que ofrece este tipo de documentos, y en la cantidad de piezas de las que se disponía. Un programa informa sobre tipos de actividades, artistas, empresarios, instituciones organizadoras, beneficiarios, docentes, festividades… Pero es una visión estática, como señalamos en trabajos anteriores; una de las múltiples maneras de atrapar lo efímero que caracteriza a las artes musicales y escénicas. Por eso, avanzando en la investigación, hemos ensanchado el campo documental manejado, atendiendo a otros tipos de fuentes escritas, inéditas e impresas, y también a testimonios orales, muchas veces relacionando ambos tipos de fuentes en una dinámica que enriquece la información obtenida.

Programa adherido en el reverso del telón del “Teatro Larrañaga”

De ahí que hemos dado en hablar de voces, y no todas ellas son voces en el sentido cotidiano del término: incluimos los testimonios de protagonistas de la historia del Teatro – y aquí consideramos no sólo a los artistas, empresarios y gestores sino también a quienes están detrás de la escena, y, con una mirada aún más abarcadora, a los públicos – y la voz de la prensa, muchas veces especializada. Pero
también nos hablan de las actividades del Teatro las fotografías, las facturas de los operarios que lo hicieron y que lo refaccionaron, los objetos. Y aquí conviene reflexionar sobre lo necesaria que resulta una visión amplia de documento: un vestido lucido en una gala, un par de guantes de adolescente, una foto guardada por una docente de danza… todos estos objetos se constituyen en documentos, como lo es el Teatro mismo y dentro de él, lugares tan diversos como su telón y los programas adheridos en su reverso – tradición característica de esta sala -, o las calderas históricas que lo calefaccionaron. Y la memoria, siempre la memoria, construyendo y reconstruyendo el pasado. Con distintos enfoques, pero en eso está la riqueza: no existe una sola historia del Teatro, sino que cada artista que pisó su escenario, que pegó un programa en su telón; cada obrero, cada espectador, tiene la propia, elaborada desde su subjetividad. Como cada performance artística es única, también es singular el recuerdo que cada testimonio establece.
Ese mosaico de vivencias que hemos comenzado a colectar – el trabajo insumirá años, lo sabemos – permitirá construir esa historia múltiple del Teatro, cada vez más diversa y completa. La voz de la prensa constituye uno de los tipos de documento que complementa la información “estática” de los programas. Durante este período de investigación hemos trabajado con Tribuna Salteña, abarcando en la búsqueda la primera mitad del siglo XX. De ese trabajo hemos seleccionado algunas piezas: aquí ya encontramos la voz personalizada de críticos que, en algunos casos, no dudan en recurrir a la ironía y la burla. Complementando los programas, estas son voces vivas, y como tales también acercan aspectos humanos de empresarios y artistas. Pero como la investigación atiende no sólo a lo que sucedía en el escenario, sino
que se basa en el concepto de institución teatral inserta en el tejido sociocultural de la región, hemos rescatado también de los periódicos piezas publicitarias que podemos vincular a la vida del Teatro y de su público.

Tribuna Salteña da cuenta, durante décadas, de lo que el enfoque del periódico consideró significativo en la vida del Departamento: actividad agrícola y ganadera, listas de viajeros desde y hacia Salto, noticias del ciclo vital – incluidas notas tan particulares como, en un ejemplar de agosto de 1907, las instrucciones para hombres sobre cómo leer una carta de amor, actividades sociales y artísticas y una importante cuota de publicidad, que se hace más abundante a medida que avanza el siglo.

En 1907 comienza a publicarse una sección específica dedicada al Teatro, que desde el 9 de julio de 1907 se identifica como “Teatralia”; muchos artículos aparecen firmados por “Cav. Franz”. Con el tiempo es sustituida por “Teatros y Biógrafos”, dando cuenta del primer avance del cinematógrafo, con modernización del término desde 1923, cuando pasa a llamarse “Teatros y Cinemas”. Esta sección desaparece en 1955; la crítica es sustituida por grandes anuncios de los diversos cines.
La voz del “Cavaliere Franz” es entusiasta, detallada en lo musical, y también crítica en el sentido estricto del término. Así, en sus comienzos, y a pesar de la intensa vida artística documentada para Salto durante la última década del siglo XIX y primera del siglo XX, no deja de reclamar a los empresarios la presentación de espectáculos de mejor calidad. Tomemos por ejemplo tres notas de julio de 1907. La primera1 es una crítica representativa de estas preocupaciones; bajo el título de “Y aquí?”, proporciona datos sobre el circuito de teatros de la litoral oriental del Uruguay, cita artistas conocidos en la región, y fustiga a un empresario del que se esperan espectáculos de teatro musical, pues ópera y zarzuela son dos fuertes pasiones de los salteños en el cambio de siglo.

Tribuna Salteña, 4 de julio d 1907. Año H, Nº 382, Página 1

Se encuentra en Paysandú hace días una compañía de ópera que hasta hace poco trabajaba en Mercedes con mucho éxito. Se nos asegura que el conjunto de los artistas de esa troupe es muy bueno, pues las primeras partes como Colombo, a estar a las referencias de la prensa de las localidades donde ha actuado, es un tenor joven y simpático, de excelente y potente voz, el bajo igualmente sobresaliente, el barítono Poggi, es nuestro viejo amigo y veterano de estos teatros en los que siempre lo acompaña el aplauso sincero del público, y en cuanto a las sopranos son tres, destacándose la Capella por la hermosura de su voz.
Mientras en Paysandú el público asiste al teatro, en el Salto estamos en espera de lo que nos vendrá. Se anuncia la próxima llegada de nuestra conocida Alba Rosa, a quien el público salteño ya conoce y a quien seguramente volverá a oír gustoso después de sus grandes progresos. Pero esto no basta. El público desea
algo más que un concierto; desea una compañía de ópera, opereta, zarzuela, drama o comedia. Y esto es bueno que lo sepa el señor Tuffanelli, a quien en esta temporada sólo le debemos las audiciones de un cinematógrafo que nos ofreció ninguna novedad, a pesar de su bombo. El señor Tufanelli no debe esperar a que se vaya el invierno para traer algo digno de nuestro público; no debe esperar a que el Salto se convierta en un horno para regalarnos el oído con alguna compañía de cuarto cartelo, de esas que se forman después de las temporadas para dar asaltos a los pueblos chicos y deleitar el oídos de los sordos. Es de esperar, pues, que el señor Tuffanelli, después de los dos conciertos de Alba Rosa contrate a alguna compañía de ópera o zarzuela, buena para que trabaje durante el mes de Agosto.

El espectáculo llega, y las dos críticas siguientes muestran la minuciosidad en el comentario. Ya como autor de la columna “Teatralia”, que inaugura con la nota del 9 de julio2, el crítico comenta las esperadas óperas:

Después de un largo período de tiempo, Larrañaga volvió a abrir sus puertas para deleitarnos con una serie de veladas artísticas, que resultarán agradabilísimas a juzgar por las de Sábado y Domingo. Trovattore y Rigoletto, las dos grandes obras del inmortal maestro de la melodía, fueron las obras elegidas para el debut de la troupe que nos visita y en verdad que la elección fue acertada, pues el numeroso público que asistió a las dos representaciones salió bastante satisfecho. Es la Capella, una artista simpática, de notable presencia, dominadora de la escena y con una voz tan potente como extensa. Ataca sin miedo, filando sus notas en un crescendo paulatino, hasta darles el desarrollo que la partitura le indica, sus pianísimos son impecables, cristalinos, llenos de una dulzura que encanta. Todas estas cualidades las reconoció el público traduciendo sus simpatías en estruendosas salvas de aplausos, haciéndola visar su último número en el Trovattore.
La Tori, es una dramática por excelencia y sus notas graves dieron vida y colorido a su papel de Azucena. Recibió también reiteradas muestras de aprobación del auditorio. Amalia Poggi, la Gílda de Rigolleto venció con bríos los difíciles pasajes de su rol. No tiene gran voz; pero en cambio, que afinación, que manera de decir tan clara y ajustada!. Tuvo frases notables, especialmente en el segundo acto, cuando al final de la cavattina arrancó la aguda nota que le valió tan justicieros aplausos. Badaracco está algo resfriado y esto ha contribuido a que no saliera tan airoso como debe salir. Sin embargo, en Rigolleto estuvo algo mejor que
en su debut y es de esperar que en otras noches tendremos ocasión de verlo hacer derroche de su voz como lo hizo el año pasado. Nuestro viejo Poggi, se conserva siempre valiente. Es el mismo artista fino y delicado que hemos conocido hace años y en su ópera favorita, hizo un Rigoletto como pocos. La satisfacción de verlo de nuevo entre nosotros unida a sus méritos artísticos se le puso de manifiesto aplaudiéndolo frenéticamente. Las otras partes así como los coros, contribuyeron al feliz éxito de las
dos audiciones. Merece un aplauso el maestro Alitta bajo cuya hábil batuta pudimos escuchar una buena orquesta. Misse en escena algo deficiente, mal que esperamos ver remediado. Para hoy se anuncia Aída obra de gran aparato en la que volveremos a aplaudir a la Capella.
Cav. Franz

Y la semana siguiente, comenta “Dos noches en el Larrañaga”, anotando triunfos y entradas a destiempo, y reprochando rupturas de la etiqueta esperable en la sala: (Tribuna Salteña, 16 de Julio de 1907, Año II, Nº 391. Página 1)

El mal tiempo reinante impidió que la sala de Larrañaga se viera repleta de concurrencia en la noche del Sábado, en que subía a escena la ópera que inmortalizó a Gounoud. Faust es una joya musical, en la que el gran maestro ha destinado una parte importante para cada una de las principales partes de una troupe. La soprano, la contralto, el tenor, el barítono y el bajo encuentran en ella grande escollos que tienen que vencer. Y en el que oímos el sábado, puede decirse que la Capella no los encontró. Su entrada fue señalada por su primer triunfo. La leyenda del segundo acto fue dicha magistralmente. La inocencia, la sencillez, la ingenuidad, fueron interpretadas por ella de una manera admirable. El auditorio satisfecho, la aplaudió con entusiasmo y si no hubiese sido por consideración, se le hubiera pedido el bis. El Dr. Faust, caracterizado por Badaracco, tuvo momentos felices, especialmente en la delicada frase Salve di mora casta é pura, que le valióuna ovación.
El bajo Landl, sin ser absoluto, es un cantante afinado pero cuya voz no se adapta perfectamente para un Mefistófeles, notándose esa falta de gravedad en el brindis que no resultó tan sonoro como debiera serlo. Sin embargo, tuvo buenos pasajes. La Gori y Poggi correctos en sus papeles de Lubel y Valtenín.
La Traviata obtuvo en conjunto un resultado más satisfactorio que el Fausto, aun cuando se haya notado una pobreza absoluta en la escena la mesa del festín no podía estar más mal puesta. La empresa debía haber hecho un pequeño sacrificio para que resultara de más efecto; detalles insignificantes pero que dan notable realce a una representación.
Valientemente se portó la Poggi. Con su vocecita afinada, entonó con entusiasmo el brindis y en el dúo del segundo acto con el barítono, así como en la escena con Alfredo en el tercer, mereció las muestras de
aprobación que se le tributaron. De Badaracco, volvemos a repetir lo que hemos dicho antes. Está fatigado; comienza bien una obra, pero al final ya no puede. Hace esfuerzos sobrehumanos para salir del paso.
Fue así que en el dúo final apenas si alcanzara, notándose desafinación entre su voz y la de la dama.
Los coros tanto en una como en otra función han estado bastante mal; principalmente en los interiores. El primero en Faust, fue horrible, algo que no tiene nombre y los de Traviata no quedaron atrás, a punto de
sacar de quicio al buen maestro Alita que se desesperaba por hacerlos entrar a tiempo.
La orquesta, siempre buena. La sinfonía del primero y último acto de Traviata, merece un sincero aplauso.
Y ya que hemos hablado de esto, se nos ocurre criticar una costumbre por demás inveterada que tiene nuestro público. De ahí, que generalmente no se oigan las sinfonías, pues entre el taconeo de los de la sala y el golpear de asientos en la cazuela, pasan las primeras escenas sin que nadie pueda darse cuenta de los que sucede. El Domingo, dio comienzo la función con el himno Uruguayo y la Marsellesa. Pues bien; había ya empezado el primero, cuando comenzó a llenarse la sala, en medio de una confusión buscando cada uno se asiento y con la agravante circunstancia de que muchos lo hacían con el sombrero encasquetado. Es bueno que desaparezca esa costumbre que tiene mucho de aldea. Para hoy se anuncia la preciosa ópera de Puccini: Bohème.

Cav. Franz.
La crítica se ocupa de obras, vestimenta de concurrentes, trabajos de la Comisión Administradora por ejemplo, el cambio de ventiladores, comentado el 24 de enero de 1919 (Tribuna Salteña, 24 de enero de 1919. Año XIII, Nº 4.609. Página 1) procedencia de las compañías:

Arriban desde Concordia, desde Uruguaiana, desde Paysandú, desde Montevideo.
En ocasiones, la investigación se enriquece por la posibilidad de relacionar documentos, ya sean diferentes fuentes históricas, ya se vinculen fuentes escritas y orales. Como ejemplo del primer caso y también de variedad de artes escénicasrecibidas por el Teatro – incluimos programa y nota de prensa sobre una pareja de bailarines franceses. Este repertorio también hace “furor”, según otras crónicas, en los bailes de la ciudad.

La sección “Teatros y biógrafos comenta así: (Tribuna Salteña, 13 de marzo de 1919. Año XIII, Nº 4.646. Página 1)

Esta noche, por segunda vez, se presentará en el escenario del Larrañaga la pareja francesa de bailes Les Demo’s, que en la noche del debut conquistó nutridos aplausos de la regular concurrencia que asistió al espectáculo.
El programa que regirá para la función de esta noche ha sido totalmente renovado, comprendiendo varios números de baile, entre los cuales se destaca la “mattchiccha brasileira”, que tanto ha gustado a nuestro público, y el baile apache e inglés, acompañado de canto este último. También se bailará “one step” y “Fox trot”, que actualmente hacen furor en los principales salones americanos.
Y a veces se recoge la crítica montevideana, como en este caso en el que aparece el comentario irónico junto a la opinión técnica: (Tribuna Salteña 19 de marzo de 1919. Año XIII, Nº 4.654. Página 1)
Respecto al reciente debut en el teatro Solís de Montevideo, de la compañía Salvat-Olona, que hace algún tiempo actuó en el teatro Larrañaga, dice un cronista montevideano: Las simpatías con que cuenta la compañía Salvat-Olona en Montevideo quedaron plenamente evidenciadas en la noche del debut. La entrada de la Olona, Salvat, Vehil, la Meliá y la Llanderas fue saludada con verdaderas ovaciones. La Olona ha adelgazado bastante por lo que la suponemos contentísima. Ahora es una figura esbelta y ágil, a quien sienta maravillosamente el traje de montar. Nosotros lo celebramos, tanto por ella, que es toda una primera actriz, como por “Marianela” el tierno personaje de Galdós. Llamó la atención el lujo y propiedad de la mise en escena y del vestuario de la compañía del Solís. Esto revela una preocupación de director y artistas digna de señalarse.

En este caso se unen dos fuentes para acercarnos la imagen más íntima de Concepción Olona, la tan conocida actriz española, ya que en los archivos de la Comisión del Patrimonio de Salto también se conserva su foto en Salto Grande, fechada años después.

Los objetos reunidos durante la investigación también permiten relacionar fuentes. La sección “Vida social” da cuenta de una noche en el Teatro: (Salto, Sábado 20 de julio de 1997. Núm. 394 Año II, Página 1)

Tengo que escribir un artículo sobre este tema, y francamente, encuentro que no es nada difícil lo que de mi espera. Larrañaga estaba tan hermoso, tan encantador, que al pensar en él, llenaría un diario, si es que en uno sólo, pudiera expresar todo lo que se agolpa a la mente tan pronto como fijo en él el pensamiento…! No obstante, no es un diario lo que voy a escribir sino algunas cuartillas, y , teniéndolo presente, debo limitar mis ideas y servirme solamente de su esencia.
El teatro antenoche, se había convertido en un palacio encantado, donde se había dado cita lo más elegante y distinguido de nuestra sociedad, para conmemorar dignamente la grandiosa fecha del 18 de Julio, en la que nuestros varones escribieron en leyes sabias y liberales, los principios de gobierno que nos rigen.
Se oyeron los primeros acordes del Himno Nacional y toda aquella enorme bandada de mariposas multicolores que un momento antes revoloteaban sin cesar por la espaciosa sala, se posaron con religioso silencio para oír las brillantes estrofas del himno de la patria. Fue entonces cuando empezaron a desfilar como en un cinematógrafo, las figuras más bellas, más hermosas, y más encantadores de esa coquetona ciudad, llamada con justicia por uno de nuestros vates “La Perla del Uruguay”.  Allí estaban llenando palcos y cazuela las distinguidas matronas: Ángela Fortes de Martínez, de regio traje negro, adornado con valiosos encajes; Luisa Zorraquín de Garat, traje gris con aplicaciones; Marta Burnet de Hamt, de negro; Emma Larraechea de Búrmester, con bonito traje de guipur al realce; Amalia González de Legendre, con elegante toilett cubierto de tul bordado y volantes; Isidra Olascoaga de Solari, de blanco; y señora de Bentos Pereira Machado, Manuela A. de López; Candelaria A. de Amorím; Derrégibus de Grignole, Herrera Cruzet, Magalena C. de Tolosa, Amalia B. de Arenillas, Mendez (R.), Coutinho, … y señoritas Juanita Guggeri con traje pompadour, que daba realce a su silueta encantadora, Ercilia y Coriua Maldini de blanco con flores y encajes; Teresa y Catalina Gallino con ricos trajes de seda blanco; Herminia y Celia Brum de rosa y blanco; Teresa Milans de espumilla celeste; y formando grupos atrayentes las señoritas María Arregui Herminia Mazza, Maruja Garrasino, María Luisa y María Inés López, Jacintita Balbela, Alcira Lecueder, Esther Pereira Machado, María del C. Oliu, Amalia Siralceta, señoritas de Makinlaiss, Beckar…

Isidra Solari recuerda hoy cómo su madre encargaba vestidos a modistas que diseñaban especialmente para estas ocasiones, en Salto, Montevideo y Buenos Aires; también recuerda la importancia de casas salteñas como “París Londres” para la adquisición de accesorios como los rescatados durante la investigación. Así, los documentos relativos al Teatro pueden ubicarse en los más diversos puntos de un continuum que va desde los de carácter totalmente público hasta los preservados en la intimidad de una familia. Entre los primeros hemos rescatado este año numerosos afiches publicitarios de gran tamaño, impresos por serigrafía; se utilizaron mucho en la ciudad de Salto, para publicidad del Larrañaga, de las fonoplateas radiofónicas, de los bailes en clubes sociales. El trabajo de arte gráfico incluye estilos variados, como el expresionismo del anuncio de la obra Montserrat. El diálogo entre las artes gráficas y las artes escénicas es intenso y fecundo, como ya hemos analizado en otras oportunidades y para otros contextos. En el otro extremo destaca, por la carga afectiva del gesto de su conservación, la entrada a un espectáculo infantil guardada por la madre de Héctor Borrelli Uberti, quien colectó objetos que marcaron toda la niñez y juventud de sus hijos. El cuidado de la anotación en el reverso habla de la presencia del Teatro en la vida
de los vecinos de la ciudad, y transforma el documento público en un documento personal.

Y , para terminar esta breve exposición de algunos de los resultados de este año de investigación, debemos mencionar el comienzo de un trabajo con las llamadas fuentes orales: los protagonistas, desde la actuación y la recepción, de lo que ocurrió en las décadas recientes de la institución.

Por ejemplo, la entrada conservada por Héctor Borrelli puede complementarse con los recuerdos de Mirtha Pírez, cantante de repertorio tanguero y actriz, sobre sus experiencias de niña en el Teatro, quien además relaciona la actividad en el teatro con la radiodifusión:

Recuerdo que íbamos con mi madre; escuchábamos las novelas radiales porque no había la famosa televisión, todo era imaginado. Y cuando venían las compañías con las obras, las íbamos a ver. También fuimos a ver el Ballet del SODRE, la Comedia Nacional cuando todavía estaban las señoras que ya no están … Siempre fui al teatro desde chica y además había una compañía infantil /…/ Yo tenía unos 13 años y ahí correteábamos en esos pasillos como en casa.

Americo Gaudín , década de 1950

Y los recuerdos entre cotidianos y profesionales de Américo Gaudín sobre la Compañía “Florencio Sanchez”, fundadaen 1954 por José Conte:
Yo tenía 18 años, ensayábamos en la casa de los Spitler. Vivían en Calle Rivera, era un fondo precioso con patio para el verano y tenía un salón muy grande la casa y allí ensayábamos todos los domingos primero, y después todos los días o todas las noches porque todos trabajábamos. Conocí a esos muchachos en el “Sorocaba

na”; era un café donde nos encontrábamos todos. Habían dos cafés, “Sorocabana” y “La cosechera”. Quedaban en Calle Uruguay, uno enfrente de otro. Nos juntábamos todos los sábados, todos los jóvenes de las barriadas, del centro, nos poníamos en la pinta y nos íbamos a parar en la esquina a ver las muchachas pasar /…/ Me paraba ahí porque mi padre nos decía que teníamos que relacionarnos con gente buena, como no teníamos mucha idea de lo que era bueno y malo , veíamos aquello que estaba arregladito y entonces se supone que era mejor y no era ni mejor ni peor; era como ahora, igual. /…/ Ahí lo conocí a Victor Lima, a Marosa di Giorgio. Un día me invitaron a mirar el ensayo, Spitler, porque era en la casa de
él. Fui a mirar el ensayo de Conte. Y de repente Conte me dice con voz grave: “A ver, usted, pase”. Y bien serio me dijo: “Siéntese acá”. Me hizo sentar en la mesa, porque en “Los muertos” /de Florencio Sánchez/ se presenta una mesa donde hay tres personas. Después de eso hablábamos mucho, nos juntábamos en el “Sorocabana” a hablar de teatro, no hablábamos de otra cosa, sólo de teatro, de autores, y de obras. Hicimos obras en el Larrañaga, fuimos a Constitución, a Belén y a Concordia…

Estos fragmentos son ejemplo de las posibilidades que se abren en el camino de la historia oral del Larrañaga. Otras voces nos llegan de manera indirecta, como la de Miguel Ochoa, conservada en artículos periodísticos como el adherido, a manera de homenaje, en el propio telón; otras nos llegan, por ejemplo, en una factura en la que un artesano explicita su trabajo. Todas nos ofrecen parte de ese mosaico del que hablábamos al comienzo. En la exposición hemos incluido también voces en el sentido estricto del término: voces famosas que lo visitaron, como los primeros actores de la Comedia Nacional8; las de artistas salteños y las de quienes fueron, “simplemente”, público. Todos, según nuestra mirada, protagonistas.

Agradecemos la colaboración del Archivo de la Palabra del SODRE

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA
Carreño, Graciela, 2011 – “El telón del Teatro Larrañaga de Salto: rescate de documentos y conductas relacionadas con el patrimonio”. En: Archivos y música. Reflexiones a partir de experiencias de Brasil y Uruguay. Marita Fornaro, ed. Montevideo: Comisión Sectorial de Educación Permanente
/ Escuela Universitaria de Música. Universidad de la República.
Fornaro, Marita, 2010 – Llegar al Larrañaga. Historia de un patrimonio. Salto:Centro de Investigación en Artes Musicales y Escénicas del Litoral Noroeste, Universidad de la República.
Fornaro, Marita, et al., 2010 – “Investigar las artes musicales y escénicas: aperturas interdisciplinarias para atrapar lo efímero”. Trabajo presentado en el Seminario En_clave inter: “Reflexiones sobre la interdisciplina en la Universidad de la República”. . Espacio Interdisciplinario, Universidad de la República.
Fornaro, Marita, 2011 – “Los archivos musicales en Uruguay: sobre las relaciones
entre Musicología y Archivología”. En: Archivos y música. Reflexiones a partir de experiencias de Brasil y Uruguay. Marita Fornaro, ed. Montevideo: Comisión Sectorial de Educación Permanente / Escuela Universitaria de Música. Universidad de la República.

Las Historias de un Teatro
Marita Fornaro
Ana Lecueder, Gabriela Selgas
Con la colaboración de José Luis La Greca

ISBN: 978-9974-0-0794-9

 

One thought on “Voces del Larrañaga

  • Después de la representación de Los Muertos de Florencio Sanchez, José Conte formó su propia Compañía de Teatro Experimental, denominada con su nombre y escribió dos novelas -radioteatro- Eternamente ella, que se hizo por CW 23 Radio Cultural y La piedra alta por CW 31 Radio Salto, que después se llevaron al Teatro Larrañaga; Berguñán de Belén; Piebal de Constitución; y en el Club Ferrocarril de Concordia Entre Ríos como era de estilo en la época. Artísticamente fueron exitosas, económicamente fatal, para reunirnos a festejar hacíamos colectas entre nosotros mismos. El único apoyo venía del público, los aplausos, felicitaciones y abrazos. José Conte fue uno de los primeros que trabajó mucho por el arte de decir. Hasta presentó un proyecto en la Junta Departamental -siendo Edil- para fundar la “Comedia Departamental” que allí quedó. El teatro bien aplicado es el mejor medio para señalar caminos a la juventud. En el año 1914 a los que dedicaban su tiempo al teatro, el Estado les otorgaba una remuneración.

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